PUEBLOS

Desde el punto de vista pictórico pienso que desde mediados de los años noventa los pueblos de España han ido perdiendo su atractivo. Podríamos decir sencillamente que “los tiempos han cambiado” y zanjar el tema, pero la transformación ha sido tan rápida que no puedo evitar sentir nostalgia. Como consecuencia de innumerables factores, la gente ha cambiado la manera de vivir buscando más libertad. El número de coches ha aumentado, las carreteras han mejorado y se ha acortado la distancia entre pueblos y ciudades. Los jóvenes se han ido a las ciudades y los pueblos, donde sólo quedan los ancianos, han empezado a deteriorarse.

A pesar de ello, continúo viajando buscando la belleza que aún queda en los pueblos. Albarracín y Rubielos de Mora en la provincia de Teruel; Tronchón, Villarluengo y Cantavieja en las proximidades de Maestrazgo; Pobla de Segur en Lleida y Llessuï en pleno Pirineo de Pallars Jussà, etc.

Nunca olvidaré la impresión que me causaron los molinos de viento de Campo de Criptana en los 80.

2016-02-05T16:16:02+00:00 mayo, 2015|