PORQUÉ VIVO EN EUROPA I

En Japón hay dos tipos de pintura. La pintura tradicional japonesa que emplea pigmentos disueltos en agua, y la pintura occidental en óleo. Aunque se trata del mismo género, forman parte de mundos totalmente distintos, inmiscibles como el agua y el aceite. Aquel que sienta predilección por la pintura al óleo no mostrará interés hacia la pintura japonesa. Son de algún modo excluyentes. Lo mismo ocurre con los lugares donde se exponen dichas obras. La pintura japonesa suele adornar las paredes de casas tradicionales, antiguos ryokan y restaurantes de renombre. En el caso de la pintura al óleo puede encontrarse en los despachos de directivos o salas de espera de empresas, hoteles modernos, y no hay museo o exposición que no venga precedida de la palabra “occidental” o “contemporáneo”. A nadie se le ocurriría coleccionar ambos tipos de pintura.

La mayoría de pintores japoneses de pintura occidental viajan a Europa durante su juventud para conocer mundo. A lo largo de su trayectoria viajan esporádicamente para tomar esbozos que finalizaran en sus talleres. En mi caso, viajé a Europa al cumplir los 30, y desde entonces sigo viviendo aquí. Hay dos razones para ello. La primera fue que con 31 años firmé un contrato con la prestigiosa galería Kabutoya de Tokio, situada en el barrio de Ginza. La galería Kabutoya se comprometió a apoyar mi creación en el extranjero permitiéndome continuar viviendo en Cadaqués y París. Sería para ellos un “artista japonés residente en Europa”. Nuestra relación continuó durante más de 20 años.

2015-02-11T10:54:11+00:00 enero, 2015|